sábado, 28 de febrero de 2015

Nacimiento de Rach

La playa huele a sexo. La brisa trae olor de Olimpo, aroma que envenena al joven dios de los insectos. Despliega sus alas con desespero y choca contra las piedras, retrocede, trata de volar. Está fuera de sí, no puede contenerse, su apetito voraz lo lleva a la hembra, al otro lado de ese bálsamo.  Céfiro – viento del Oeste – aura de los enamorados, desliza sobre la arena una de sus alas para que el joven trepe y lo conduce al Olimpo.

En la caverna Hera baila, baila al ritmo de la lira, lejos de los ojos de Zeus. No  admite el adulterio, no se lo perdona a su esposo, ni a nadie, pero el joven dios de los insectos, hermoso, fuerte, la hará caer por primera y única vez en él. Céfiro deposita al  insecto a los pies de la diosa  y con un dulce soplo la transforma. De su espalda salen dos pequeñas alas, su piel se torna oscura y sus piernas se multiplican para seguir la danza y el canto con un siseo anhelante para que con caricias la posea.

martes, 27 de enero de 2015

EN EL GÓLGOTA


El vendaval hace crujir las cruces de madera clavadas en la cima del monte. Los verdugos ríen, las mujeres lloran alrededor de los tres hombres condenados a la vergüenza y a la humillación.No cesa de llover, truena y la tormenta arrastra el viento. Uno de los crucificados siente que algo roza su cara, la agonía le impide levantar el rostro. Una cucaracha se posa sobre la cabeza del moribundo, trata de abrir las alas queriendo volar, pero una espina  la atraviesa. “Tengo sed”. La cucaracha lo mira con tristeza y herida baja por la mejilla, llega a su  boca, se sacude con dolor  las gotas de agua adheridas en  sus alas  mojan los labios del agonizante. Él sonríe por última vez y  le dice: 


 En verdad, en verdad os digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso

lunes, 26 de enero de 2015

Una ofrenda para el padrecito


Luis abre los ojos, bosteza y una flatulencia se esparce por el cuarto. La señora Poveda sentada en el sillón hace un gesto de desagrado y sigue mirando las estrellas a través de los árboles que tocan la ventana. La oscuridad envuelve la casa, faltan pocas horas para el amanecer pero los peones ya llevan media jornada de trabajo, ordeñan las vacas y las mujeres  pilan el maíz. Luis Poveda un hombre que se acostó peón y se levantó patrón, manipulador y sagaz tenía dos ambiciones: poseer a la hija de Antonio Reyes dueño de la hacienda donde trabajaba y ser el dueño de esa hacienda.

__ Venga.
__ No quiero, Luis
__ ¿Desde cuándo las mujeres le dicen no al marido?
__ No quiero, no me siento bien.

sábado, 3 de enero de 2015

Las dos guerras


Las dos guerras

Tomás, Rafael y Antonio, se sientan en las escalinatas de la iglesia. La bruma se disipa y deja ver a los campesinos bajando de los caballos. Las mujeres organizan los canastos con huevos, queso, frutas y verduras para la venta en la plaza mayor.

No es justo luchar en una guerra que no nos corresponde, dejar a nuestras mujeres, hijos, a la familia entera.

¿Que no es justo? ¡Claro que sí Tomás! Si no paramos al enemigo, acabaremos en la ruina y más jodidos de lo que estamos.

Antonio, no estoy de acuerdo, no deseo ir a combatir. ¿A combatir con quién? ¿Con nosotros mismos? Yo voy porque mi padre me lo exige y quiere un país digno según él.

Tomás tu padre tiene razón, la guerra servirá para darle a nuestros hijos un sitio mejor.

No lo creo Rafa.

Rafael bota el cigarrillo y un chiquillo lo recoge, desaparece entre la algarabía del pueblo. Rafa lo mira alejarse, se quita la ruana, la extiende en el suelo y se recuesta sobre ella.

Te apoyo Tomás, no deseo ir a una guerra que nada bueno nos traerá, miren ese chiquillo, apenas tendrá 10 años y es huérfano, su padre estuvo con el ejército y la madre se enloqueció al saber que los rebeldes lo habían matado. No quiero eso para mis hijos y por eso apoyo la guerra, más no quiero ir. Tengo miedo. Cierra los ojos y los abre al sentir que  Antonio le toca el hombro.
─ Vamos hombre es hora de irnos.
Tomás, Antonio y Rafael descienden con lentitud, en silencio por la ladera de la colina.

miércoles, 2 de abril de 2014

EL LUNAR DE DUBIER



Quilambó no tiene historia escrita, nada permite comprobar si los abuelos son los que dicen ser, aun conociendo cada centímetro de la playa hasta el manglar. “Entrás a esa selva y salís fantasma” decía Gregorio.  Con miedo, los gemelos se acercaron buscando a su padre. Entrá vos primero – dice Dubier - ¡No, vos sos el mayor!  Cinco  minutos antes no me hace el mayor, entrá vos. No, entrá vos. Rodrigo empuja a Dubier y cae sobre  un viejo tronco podrido, donde las larvas reptan silenciosas. De un salto se levanta, agarra el brazo del hermano y  cae con él.  Quietos, con el corazón a punto de reventar, ven entre la hojarasca el rostro del padre, los gusanos le han devorado los ojos, la nariz y los labios. Rodrigo sale corriendo del manglar, llora, grita  y jura vengarse, corre tan rápido que Dubier no puede alcanzarlo. Llega a la unidad del ejército, donde está cantonado prestándole servicio a la patria. Es un soldado ejemplar, la madre da la vida por él, los vecinos, hasta los gatos. En cambio a Dubier, sólo lo quieren las putas y los granujas.


martes, 1 de abril de 2014

Una mentira para Micaela



Bajé despacio la escalinata del avión, esperaba ver los brazos levantados de mis padres y de Pastora. La emoción me confundió, movía las manos saludando a desconocidos que se asomaban de reojo por el ventanal del corredor. No vi a mi familia y mi sonrisa terminó en un gesto de intranquilidad, recorrí el pasillo con una sensación extraña en el pecho.  Las maletas pasaron frente a mi muchas veces, con ansiedad apreté el gato de peluche que le llevaba a Jesús. - ¿Es usted Elba del Castillo? - Supe que algo había pasado, llevé las manos al rostro y comencé a llorar.

Micaela me esperaba en la entrada de la casa, no tuve valor para hablarle, se acercó y me abrazó con tanta fuerza que sólo en ese momento pude llorar y gritar, Jesús pegado a las piernas de la abuela lloraba sin entender qué pasaba, lo alcé  y le entregué el peluche, diciendo en voz baja: - Jamás te voy a abandonar

miércoles, 12 de marzo de 2014

Tejedora de vida

Esta poesía inicialmente fue un microcuento de Mareña, Alberto recomendó convertirlo en poesía y  Yolanda de Tenorio lo pulió así que esta obra fue escrita por las consuegras a cuatro manos.

Minas de sal-Nemocón

La maga
tejedora de hadas y gnomos
está tejiendo al hijo
del dios de los insectos.


La ayudo
desenredo el ovillo que sale
del corazón de la tierra
mientras ella
con hilos de sol y lluvia
teje su cuerpo

 

lunes, 10 de marzo de 2014

Y SE DESPOJÓ DE SUS BRAGUITAS DE SEDA


Inquietas retozaban en el parque, las braguitas se les veían, según el lugar en donde se hiciese el tío que las acompañaba y la mirada escrutadora de algunas señoras  encopetadas. Sus risas resonaban mientras se movían al vaivén del columpio. Eran huérfanas, de no haber sido por el tío Hugo, hermano menor del padre, seguramente habrían ido a parar a un orfanato. Fue Hugo quien les enseñó modales, a leer, a escribir, a orar, a levantarse y a divertirse. Les enseñó el juego de las escondidas, mientras Eva y el tío se escondían, Susy contaba hasta cien y como era tan pequeña se demoraba mucho.  Disgustada la pequeña Susy no quería contar más, quería que Hugo la llevara a esos lugares donde ella nunca los encontraba.

viernes, 28 de febrero de 2014

DRAGO


Se llama Drago, un ser maravilloso. Se arrodilló frente a  mí, extendió un ala y subí  hasta el lomo. Volamos por encima del bosque y nos encontramos con el tiempo, llevaba muchas horas, muchos minutos y segundos, estaba cansado.  Drago lo llevó en su lomo hasta el fin de los días  y allí me quedé sin saber qué hacer con un dragón, con el tiempo y sin memoria.

miércoles, 26 de junio de 2013

CAFAEE


Sentado en la mecedora, el abuelo se balancea con suavidad,  acompañando al viento que lleva el olor del café mañanero a toda  la hacienda. Mira la colina donde tiene la plantación  y sonríe al ver llegar a David, su nieto.

“¿Abu de dónde salió el café?”
“De una leyenda.”

El abuelo sienta a David en las piernas, lo besa y le muestra el horizonte: Dicen que el dios Xisqua descubre un nuevo mundo de dioses y mortales al otro lado del mar. Envía un ejército al mando de su amada Cafaee a esas tierras pero la embarcación pierde el rumbo y una fuerte tempestad hace que naufraguen. Están desconsolados, algunos mueren ahogados y con ellos muere el sueño de ver una nueva tierra. Una ola gigante los arrastra hasta la playa y cansados duermen hasta  llegar la noche, iluminando la luna unos ojos listos para el ataque.

martes, 2 de abril de 2013

El AMOR ES UN MANJAR



Telescopio se desliza en las aguas del acuario, de vez en cuando se detiene y  mueve los labios. Pegada a la pecera la cucaracha contempla  esa  maravilla dorada con ojos saltones y cola en abanico. 

El pez gira y abre los ojos aún más, ladea su cuerpo y sus labios acarician el vidrio, la cucaracha se descontrola y resbala al ver  los ojos desorbitados del amor. Sube despacio, sin soltar los labios del pez, miradas y aleteos insinuantes.  

Telescopio la sigue ansioso hasta el borde de la pecera, se miran, ella siente los labios de él en sus  antenas. Respiran hondo,  mueven  las alas y la cola con rapidez y sus cuerpos se hinchan de deseo. Él abre su boca, su gran boca y le dice al pez Beta:

Pruébalas -  las cucarachas enamoradas son un manjar.

domingo, 28 de octubre de 2012

La ausencia de Karol


-No señor, no vi, ni escuché nada.
-¿Quiénes estaban en el edificio?
-Mi vecina doña Margot, una señora muy viejita y yo. Los demás salieron a pasar el fin de semana fuera de la ciudad.
-¿Y no escuchó nada? – me volvió a preguntar.
-No señor – nada.

Mi estómago está a punto de devolver la pizza, no sé si por la imagen que tengo en frente o por lo que estoy diciendo. No soporto un minuto más ver al teniente, y si sigue preguntando a lo mejor terminaré diciendo que sí había visto y oído algo.

sábado, 27 de octubre de 2012

Su última caricia


-   Vuelvo a la casa donde pasé mi infancia, asusta. Entro y recorro las habitaciones, huele a humedad, las puertas tienen gorgojo, las ratas se intimidan al escuchar mis pasos. Llego al patio de mis juegos,  imagino la golosa que dibujamos con las tizas robadas del colegio. Toco los muros, que eran blancos, y veo las macetas de geranios, hortensias y helechos que colgaba mi madre.  Me sorprende ver todavía algunas huellas marcadas con la escalera,  me da tristeza, la utilizábamos para ver a Firpo, el perro del vecino. Se alborotaba con la algarabía del juego, subíamos a ver a ese  gigante gris con manchas en todo el cuerpo, vivía en un pasillo largo y angosto, lleno de matas  y rosales secos con muchas espinas. Las paredes tenían  grietas y lama, el dueño solía dejarlo abandonado y sin comida.  Nos daba miedo cuando saltaba y alcanzaba a tocar con las patas el borde del muro que nos separaba. Nuestra mascota ladraba también, trepaba el primer peldaño y caía, como un resorte se levantaba de nuevo a seguir ladrando. Compañeros de juegos éramos los cuatro, aunque a veces pensaba que Firpo era un  perro fantasma. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

EL AUTITO



Domingo por la mañana, Abelardo con la camiseta del equipo favorito escucha el partido de fútbol, se toma la pocholita  mientras policha su amado escarabajo. Con un trapo, saca brillo de lo  más escondido del autito, se siente orgulloso, está quedando como nuevo. E
l pulso se le acelera, ya no sonríe y un grito se escucha por todo el vecindario.

-¡Pauuuuuuuuuuula!