─Madre tienes el pelo tan largo y
sin brillo.
─Sí hija pero ve tú, entra rápido
o pierdes el turno.
─ ¿Y tú qué vas a hacer mientras?
─ Voy a sentarme justo en esa
banca a leer.
─ Ma, por favor ahí sentada, no
te vas para otro lado, siempre que salimos te desapareces y vuelves muerta de
la risa viendo cómo nos angustiamos.
─ Camino unos pasos y
ustedes se agobian.
─ ¡Ma, aquí por favor, no te
muevas!
─ Sí, lo prometo, vete ya.